martes 20 de octubre de 2009
sábado 19 de septiembre de 2009
Evolución Urbanística y vías de comunicación de la Ciudad de Cazorla
Convento de "La Merced"
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Pero a lo que Cazorla se refiere, de los factores condicionantes principales, aunque no sean los únicos, de su crecimiento histórico-urbanístico, unos son naturales y casi intemporales, como la topografía de la superficie en que está asentado el pueblo, o los caminos y vías de comunicación con las comarcas exteriores. Otros serian factores socio-político-económicos como la terminación de la Reconquista; el Renacimiento, con la fundación de los conventos locales, la Desamortización, y la Industrialización.
Fuente pública de "Las Cadenas"
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Es muy de notar que la existencia de un yacimiento más o menos abundante de agua potable es casi decisivo para el mantenimiento o desaparición de una población; pero con respecto a Cazorla fue inoperante, dada la abundancia de fuentes caudalosas en su área o en sus inmediaciones, y porque el gran caz de agua de Nacelrío, que algunos documentos antiguos dicen que daban nombre a - Caz-orla – y que se cree fue construida en el siglo XVI para abastecer a los conventos y a sus huertas, tiene tal caudal, que este no ha escaseado en las fuentes públicas: la del Herrón, la Fuente Nueva, la Cruz de Orea, etc.
Calles en la ladera de la Peña de los Alcones
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La topografía es un factor puramente natural que influye en la expansión urbanística de Cazorla desde que a mediados del siglo XV, comienza a desbordarse su casco medieval hacia el norte. Si observamos en un plano de curvas de nivel la ladera de la Peña de los Alcones, en cuya falda se encuentra Cazorla, o miramos una fotografía de este paraje, se apreciará fácilmente la existencia de cuatro pequeñas vaguadas y cinco colinas alternantes, orientadas en su pendiente de Este a Oeste, y que arrancan en - Las Calles Oscuras – al pie de la Peña de los Alcones, y termina en el río Cerezuelo.
Mirador del camino forestal
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Las cinco colinas corresponden respectivamente, de Norte a Sur, con la morra pétrea de la Virgen de la Cabeza, con los tres miradores del camino forestal, y con la ladera de San Sebastián; las cuatro vaguadas alternaban con aquellas colinas, pasada la primavera y precediendo a la última. Tales vaguadas y colinas, en los años cincuenta, fueron corregidas y sujetadas sus torrenteras, embelleciendo su paisaje con repoblaciones forestales, haciéndolas así menos acusadas que lo eran antes por causa de la despoblación de arbolado en aquel lugar, paraje que hasta el siglo XVIII debió tener bosque (talado después por leñadores y cabreros dañinos), como puede observarse en las viejas pinturas.
Placa que hace referencia a la tormenta de 1694
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Anteriormente era patente su enorme y acusada erosión, por cuya pelada superficie corría torrencialmente el agua de las lluvias, y más dañinas aún la de las tormentas, algunas de las cuales se hicieron tristemente famosas, como la de 1694, que se precipitó por las dos ultimas vaguadas hacia el sur, convergiendo y chocando contra el muro Este de Santa María, en donde las aguas tomaron altura en la cúpula, según dice un viejo documento, causando daños y muertes.
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Efectos de la tormenta (1921)
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También mencionaremos la de 1921, que bajó por la precedente vaguada y arrió El Herrón, la calle de La Fuente Nueva, hundiendo el goterón de La Herrería (hoy balcón del pintor Zabaleta), y la de 1952, que siguió la ruta de la primera vaguada del Norte, al pie de la Virgen de la Cabeza, y que por el goterón de La Tejera socavó el subsuelo de la Plaza de los Mártires.
Calle típica
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Por temor a tales catástrofes, y viendo que el horizonte hacia el Sur estaba taponado por el Castillo, su árido cerro y la Hoz del Cerezuelo, los cazorleños, al construir sus casas en el ensanche hacia el Norte, sostuvieron una constante lucha con el terreno, procurando edificar sus viviendas sobre las colinas más próximas, rehuyendo los arroyos, aunque no prescinden de ellos ya que al ser muy precario el servicio de alcantarillado, eran las únicas alcantarillas normales para la evacuación cotidiana de los residuos domésticos. Así pues, los pequeños alcores y los arroyuelos que bajaban paralelos desde la falda de la peña hasta el río, cumplen la doble expansión urbanística de Cazorla.
Subida de la calle del Carmen
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En cuanto a las vías de comunicación, hasta mediados de la centuria pasada, cuatro eran los caminos más importantes que unían a Cazorla con sus vecinos comarcanos, siendo de notar que casi siempre coinciden estos viejos caminos con las cañadas o cordeles de mesta, cuya red cruzaba el Adelantamiento. Hacia Levante existía el viejo camino de La Iruela, que partiendo del centro de nuestra villa subía por lo que luego sería calle del Carmen, y saliendo por los Posteles, llegaba a la villa vecina, en la que entraba por la Garita. Este camino, tras de cruzar de Oeste a Este a La Iruela, que lo toma por eje de su urbanización, seguirá luego hasta Burunchel, donde hará enlace con la cañada de mesta que venia desde Nubla a la Sierra, y por allí hasta los pueblos de las comarcas fronterizas de Huescar y Segura de la Sierra.
Plaza de Santa María
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En dirección contraria, hacia Poniente, desde la Plaza de Santa María parte el camino de Quesada, por detrás de Los Caños, por la Pedriza y por bajo de la ermita de San Isicio, continuando por La Pasadilla, donde cruza La Mojonera, por donde entra en el término de la entonces villa vecina. Este es un camino de gran valor estratégico, pues en esa dirección es por donde la frontera de los moros está más cercana y por donde es más peligrosa su vecindad.
Rincón a las faldas del Castillo
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También de la plaza de Santa María, por la calle donde estaba el palacio de los Adelantados - La Casa de las Torres – calle que luego se llamará de la Luz, parte el camino que, por Las Cabezuelas y el Barranco, nos comunicaba primero con Peal de Becerro, y después con Torreperogil y Úbeda, si bien con la dificultad, en este último tramo, de tener que remontar, en los tiempos de lluvia, el río Guadalquivir arriba, hasta llegar al vado de la Arijuela, lo que causaba que su marcha se hiciera más larga. Por él hicieron los franceses - las XXIII venidas – que la historia nos cuenta, hasta vencer la heroica resistencia de los cazorleños frente al invasor, lo que le valió a Cazorla el título de Muy Noble y Leal Ciudad.
Al fondo, La Herrería
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Pero la ruta antigua más importante fue el Camino Ancho de Nubla, que partiendo también de la plaza de Santa María, remontaba la - Bajada a la plaza – hasta alcanzar el paso de la torrentera de la Fuente Nueva por la Herrería, único lugar transitable, siguiendo este camino por el último tramo de la hoy calle de Nubla y bajando por la ahora calle de San Francisco, por la Cruz de Orea y por la Alcantarilla, extramuros de la ciudad, pasando junto a las ruinas romanas de la mencionada Nubla, y después cruza el Betis, junto a Santo Tomé, por los vados del Guadalquivir y del Cabrahígo, camino de Villacarrillo y de las otras villas del Adelantamiento allendelrío: Iznatoraf, Villanueva del Arzobispo y Sorihuela de Guadalimar, sitos en la ruta de Toledo, y que eran los lugares que más relación, oficial y comercial, tenían con la cabecera de la comarca.
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viernes 11 de septiembre de 2009
Cazorla: Tradición de pimientos rojos al sol
Un gran plato, que a quien lo prueba maravilla.
He conseguido la receta.
Os la paso para que os animéis.
1kg patatas
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martes 1 de septiembre de 2009
CAZORLA. RESEÑA HISTÓRICA
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martes 11 de agosto de 2009
POESÍA. Canto a Cazorla
a la de luz que se remonta al cielo,
quiere cantar con el vehemente anhelo
del que a la presencia en sueños ama.
No como Aldonza vista por Quijano,
sino por Don Quijote Dulcinea,
suéñote así, Cazorla, con ufano
aleteo de afán, que al sol caldea.
sin conocerlos, canto a tu belleza,
a la verde pleamar de tus pinares,
y a la mano de Dios en tu grandeza.
Cual águila enjaulada y Prometeo
aherrojado a la roca de mi sino,
envídiote, Cazorla, tu destino;
cumbre y ave altanera en aleteo.
a las marchas triunfales de los vientos.
donde en vuelos de afanes libre corres,
de la oración erguida en los acentos.
Si el Sumo Artista crea tus paisajes
con su genial inspiración divina,
si pinta la emoción de tus celajes,
¿quién deja de admirar la luz prístina?
Por tener lo mejor de tierra y cielo,
Cazorla hidalga, como bien nacida,
eres creyente lumbre agradecida
a la alta advocación, la del Consuelo;
la del ígneo Señor de los Señores.
que hace oliva de paz laurel de guerra
y trueca espinas de odio en flor de amores;
que en caminos de luz abre los brazos,
por los que la oración se eleva al Padre,
y estrecha al pecador con dulces lazos
porque la lanza el pecho no taladre.
donde la mano de la brisa a vuelo
echa de sus esquilas la guirnalda
en repiques de aroma al del Consuelo.
Mares de verde gris tus olivares,
que de Getsemaní el Huerto evocan,
y mares de esmeralda tus pinares,
orantes brazos, al Creador invocan.
cual oraciones verticalizadas,
en lozana ascensión, alzan sus preces
del cielo a las turquesas no empañadas.
El gigante nogal y el alto chopo
decoran el paisaje de Cazorla,
no del reptil, del sapo ni del topo,
si del ave altanera que la orla.
y efigies de Afrodita tus mujeres
¿quién renuncia a los lícitos placeres
de a Venus admirar en tus parajes?
El jardín de tu amor no se marchita,
que el Niño Ciego en el vergel se aloja;
duerme y sueña un cerebro en cada hoja
y en cada flor un corazón palpita.
Cazorla, por gigantes escalones
a escalar el imperio de las nubes
hacia la peña audaz de los Halcones,
para ver desde allí tu Paraíso,
sin fruta prohibida y sin serpiente,
y de tus sierras contemplar el friso
y oír la Augusta Voz en el torrente.
Y, al pie de tu Castillo, ya cristiano,
recrearte en la paz de tu campiña,
y envidiaran Pompeya y Herculano.
Nido de amor de Cristo, dulce y grave,
es cada hogar, donde sus moradores
despiertan con los cánticos del ave
al trabajo, que abrojos trueca en flores.
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La cal, colaborando con el cielo,
que hizo una risa azul de Andalucía,
es en Cazorla arrullo, brisa y vuelo
y optimismo ideal de claro día.
Y el varón de alma virgen, San Isicio,
el Patrón de la Sierra y de sus lares,
librándolos del torvo maleficio,
hace templo de paz de los hogares.
Fecunda en expansión tu sierra ingente,
de alumbrar al Gran Río ve la gloria,
al nadador de mundos que la frente
ciñe con el laurel de la victoria.
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Al que del arsenal de Los Remedios,
(que los fueron del triunfo) surgir viera
la Nave Capitana que en los medios
de Lepanto al de Austria el laurel diera.
Al que de Hernán Cortés zarpar las naves,
rumbo al Mar Tenebroso, vio asombrado,
y, del líquido cielo nautas aves,
en vuelo las llevó, sugestionado.
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Y al que a la victoriosa nao Victoria,
merced a Elcano, con las singladuras
del irrompible cable de la gloria,
vio atar el mundo a sus orillas puras.
Y aún no se extingue tu Adelantamiento;
luz cordial de perdurable día,
de la fe en cegador deslumbramiento,
busca a Dios en la gracia de María;
y, huyendo de esta vida transitoria,
vuelo de llamas, lánzase al espacio
subiendo por la cúspide de la Gloria
del Sumo Rey, bajo el solar topacio.
Fernando de los Ríos y de Guzmán
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ABRAHAM LÓPEZ MORENO
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Etiquetas: POESÍA
miércoles 8 de julio de 2009
Crónica del “I Evento Blog Rural Ciudad de Cazorla” y homenaje a “Panorámica Cazorlense” en su segundo año de vida
Relato anónimo. Año 1955
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ABRAHAM LÓPEZ MORENO
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